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Ya de cerca, el protagonismo simbólico se hace palpable mostrando la sensibilidad de sus líneas características de los Rolls Royce deportivos de los años 20 de lo que impera
el inconfundible porte majestuoso, en el reinado de los automóviles.
Su conducción asume el espacio, cierta altura y una muy buena visibilidad que predomina a cielo abierto. Rolls Royce ha puesto en marcha con el Phantom Drophead Cupé el metabolismo puro y creativo de todo un laberinto de sustancia, ya acreedoras de la marca, configurando artesanalmente la evolución del prototipo 100 EX (presentado en el año 2004) con una importante reducción de pesos, del que destacamos el bastidor totalmente construido en aluminio y de extrema rigidez. Para el interior se ha utilizado teca maciza, piel, cromo y acero bruñido alcanzando un nivel de calidad excepcional. Según Lan Cameron, jefe de deseo de Rolls Royce, con el Phantom Drophead Cupé se ha conseguido algo muy sencillo y complicado a la vez, trasladar el exterior al interior buscando al máximo los acabados naturales, rehuyendo de tintes y lacas.
"El Phantom Drophead Cupé intenta resaltar los fundamentos del placer "afirma Cameronó. Básicamente, queríamos que se disfrutara de la convivencia con este coche. Rolls-Royce es lo opuesto a la formalidad rígida. ¿Que razón habría para diseñar un coche como este y no hacer que resulte divertido usarlo?"
El frontal del Phantom Drophead Cupé nos advierte de inmediato de que estamos ante un Rolls Royce aerodinámico en comparación con modelos anteriores, suavizando el diseño general de cada una de sus partes, luces y parachoques integrado en el diseño, y sin acentuar la mirada, percibimos de inmediato las manecillas de las puertas, dispuestas en posición delantera, inhabitual en la actualidad, obligando a abrir las puertas de delante hacia atrás.
Debajo de la matrícula se oculta una discreta cámara que proporciona una excelente visión en pantalla dividida de la carretera, a través del monitor de a bordo, lo que facilita las maniobras de estacionamiento o de salida de una carretera secundaria.
Llama la atención la parte trasera del vehículo. El maletero en su concepción estimula en cierto grado la placentera idea de recreo, Pic-Nic con portezuela de reforzadas bisagras que permiten sentarse dos adultos, y disponer de 315 L de espacio, suficientes para alojar tres equipos completos de golf. (Es importante reseñar que ese espacio permanece intacto al subir o bajar la capota.) Una de las partes más llamativas son la plataforma de Teca para la cubierta de la capota trasera y el capó, recuerdo grato de los Phantom clásicos de los años 20 y 30,aunque según Alan Sheppard, jefe de diseño de interior
" Con un delicioso giro al siglo XXI"
La Capota dispone de un aislamiento acústico ejemplar, con cinco capas de material aislante entre los ocupantes y el mundo exterior.
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